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Fecha
Septiembre / Octubre 2018 - Nro 90 -Año XVIII
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¿Son o se Hacen? Sexualidad Adolescente

La sexualidad en los adolescentes, ¿dejo de ser un tema tabú para pasar a ser totalmente libre?

La falta de equilibrio, de manera frecuente, lleva a ubicarnos en dos extremos que suelen ser -tal vez- penosos: por un lado el tabú y, por el otro la total libertad.

En comparación a la total libertad con que se muestra hoy, la sexualidad en los adolescentes se vivía en épocas pasadas como un tabú, aunque bien sabemos que ésta igual existía y hasta en su forma más perversa en ciertos casos.

La sexualidad se muestra. Si, se muestra ya que no media la palabra como dialogo para reflexionar sobre qué es la sexualidad. Se muestra en su esencia pura y primitiva.

También podemos verla como un acto de rebeldía, como una falta de límites, como un “no me importa nada”, “se vive el momento”. Ya no pasa por una cuestión de sentirse querida y amada en el caso de la mujer, y de mostrar cuan viril se es en el caso del hombre. Esa era otra sociedad. Ésta es la sociedad de lo efímero, del no compromiso, del placer inmediato, si es que hay placer…

¿Dónde quedó la fantasía sexual, la fantasía de la masturbación? Antes hubiesen dicho que eso no se hace; ahora no cabe espacio para la fantasía ni la masturbación como forma de conocimiento de uno mismo a través de su propio cuerpo.

¿Qué sucede con el diálogo entre los adolescentes y sus padres? ¿Los padres no hablan sobre sexualidad con sus hijos o son estos los que no pueden escuchar?

Quizás podamos encontrar diversas respuestas para estas preguntas, pero seguramente un factor común es la falta de cultura para educar en la sexualidad. Se suele hablar más con el varón que con la mujer, pero ambos transitan la misma historia: el sexo sin cuidado.

Volvemos a encontrarnos con dos extremos: la falta de comunicación total o el hablar de la sexualidad sin ningún tipo de cuidados, lo cual genera una confusión de roles en donde cada vez es más difícil cumplir con la función paterna. Los padres se convierten en amigos de los hijos sin establecer adecuados límites.

El hombre –en ésta época- se inicia sexualmente por una cuestión más de tipo fisiológica y ello ocurre cada vez más temprano; hasta me animaría a decir niño en vez de hombre, ya que no solo cada vez es más temprana la edad en la que se inician en la sexualidad, sino que aún son jóvenes inmaduramente afectivos, que dependen tanto económica como emocionalmente de sus padres y no están insertos plenamente en la sociedad.

¿Pero podemos preguntarnos entonces que representa hoy la sexualidad? Seguramente desemboquemos en el hecho sexual en sí mismo, en el simple acto de “tener sexo”, sin tomar en cuenta la preparación que esto conlleva tanto física como psíquica, sin tomar en cuenta el antes y el después y sin incluir un gran número de emociones y sensaciones que acompañan.

Las consecuencias son severas, y los riesgos son cada vez más expuestos; cada vez aparecen más enfermedades que pensábamos habían sido erradicadas como por ejemplo el sífilis del siglo XIV y también otras enfermedades de transmisión sexual (ITS). El embarazo no deseado, el aborto en condiciones de riesgo, y el SIDA – HIV se ven día a día entre los adolescentes.

Pero no solo las enfermedades corporales son severas, sino también el daño psicológico que causa en un adolescente o pre - adolescente la falta de cuidado de su propio cuerpo y el desconocimiento sobre la importancia de la sexualidad; la autoagresión del sexo temprano y en algunos casos lo promiscuo que se torna en su desarrollo.

¿Saben que las adolescentes tienen sexo oral a cambio de un trago cuando van a bailar?, ¿conocen las prácticas de masturbación grupal donde se “ayudan entre sí”? ¿Ésta fue la cultura sexual que nos dejaron?, ¿o en esto se transformó la sexualidad en la época actual?

La homosexualidad o la bisexualidad en los adolescentes, ¿son realmente una elección? La identidad sexual se relaciona con la identidad sobre uno mismo, y ésta, en la adolescencia, se encuentra a prueba.

Estas conductas de los adolescentes, ¿hablan de que son o se hacen?

Por eso la importancia de las figuras parentales (o sus sustitutos) que son sus referentes, sus modelos a seguir.

Preparemos una cultura sexual más sana y más privada. Con esto no quiero decir “reprimida” o “aburrida”, sino que sea más íntima y no pública, porque le falta a la sexualidad de los jóvenes la cuota de intimidad, el encuentro con el otro y con el propio cuerpo.

Reflexionemos sobre la autoestima y los valores. Que el pensar vaya de la mano con el sentir para guiar el accionar de los jóvenes hoy.

Lic. Silvina Finazzi
Lic. en Psicología - Psicoanalista

Tel: 15 2641-8741
silvina.finazzi@gmail.com