www.elhomeopatico.com.ar
Fecha
Septiembre / Octubre 2018 - Nro 90 -Año XVIII
Portadas Anteriores
Buscar

 

¿Qué Es y que NO es la Homeopatía?

Nota: Este artículo es completamente informativo, no científico ni técnico.

Ante el interrogante de qué es la homeopatía, lo más fácil para mí es responder primero qué NO es. Una vez entendido esto, y separada esta disciplina de otras con las que frecuentemente se la confunde, podemos pasar a hablar de qué es en sí la homeopatía.

En el imaginario o el conocimiento popular, suelen tomarse por homeopatía ciertos tratamientos que en realidad son terapias separadas, o lo que es peor, se la asocia con terapias que resultan negativas o perjudiciales para la salud.

Comencemos entonces, por lo que definitivamente NO es homeopatía.

  1. La homeopatía NO es tratamiento para adelgazar. Por lejos, es la confusión número uno. Mucha gente ha hecho mucho daño al dispensar en nombre de la homeopatía remedios o pastillas que de forma química reducen notablemente el peso y “calman la ansiedad”. Claro está que dichos preparados terminan siendo perjudiciales para los consumidores. De ahí que cuando uno dice que hace homeopatía la reacción muchas veces sea de desconfianza. Aunque a veces la reacción es de agrado, por creer que uno es una suerte de mago y, administrando una o dos pastillas, puede hacer a alguien flaco y esbelto. Respecto de esto, en homeopatía usamos la dieta y el ejercicio como base para la pérdida de peso, y bajo ningún concepto usamos fármacos con ese fin.

  2. La homeopatía NO es tratamiento con flores de Bach. Ambas terapéuticas parten de naturalezas distintas respecto a la interpretación y análisis de los casos clínicos, y definitivamente ambas tienen preparaciones farmacológicas distintas. Puede haber médicos que hayan estudiado homeopatía, la ejerzan y a su vez utilicen flores de Bach, pero son dos terapias diferentes.

  3. La homeopatía NO es mirar el iris. Eso es iriología, una forma de diagnóstico a través de la observación del iris del ojo. Como sucede con las flores de Bach, puede haber médicos que habiendo estudiado homeopatía utilicen este método para apoyar el diagnóstico, pero en sí son dos disciplinas aprendidas por separado.

  4. La homeopatía NO es tratamiento con plantas naturales medicinales. Eso se llama fitomedicina. Por supuesto, muchos remedios homeopáticos se extraen de plantas, pero también existen otros extraídos de minerales, de componentes animales o de otros reinos. La diferencia es que en la fitomedicina se cuenta con que, lo que hará efecto en el paciente, es tal o cual principio activo que se halla en el preparado hecho a partir de alguna tintura madre o extracto vegetal. En la homeopatía, los medicamentos son diluidos y dinamizados, de modo que lo que se da para tratar la enfermedad no es el principio activo en sí, sino la información y energía que contienen sus moléculas y que se logran extraer mediante el proceso de dinamización .

A excepción, a mi criterio, de la número 1, todas las disciplinas anteriores tienen su valor terapéutico y fueron mencionadas sólo para separarlas conceptualmente de la homeopatía, sin la intención de poner a ninguna por arriba o por debajo de otra. Es importante que los pacientes conozcan las cosas por su nombre, para poder decidir y elegir, de entre estas y otras miles de terapias llamadas “alternativas” cuál le conviene más a cada uno.

Entonces, ¿qué es la homeopatía?

La homeopatía es una forma distinta de ver la enfermedad del hombre, y por ende, de tratarla. Esta disciplina parte del principio de que lo similar es capaz de curar lo similar. Es decir: si una sustancia es capaz de producir un síntoma en una persona sana, entonces puede curar ese mismo síntoma en una persona enferma.

A su vez se apoya en otros principios como la dosis mínima y el concepto de principio vital que anima al organismo vivo, lo ordena y lo guía a través de su existencia de forma dinámica, como una suerte de programa que permite a un ordenador funcionar de una manera particular (para cada persona, esa forma es diferente).

Lo que se busca en la homeopatía es no sólo conocer la naturaleza del síntoma físico por el cual se consulta, sino también entender en profundidad cómo funciona el programa vital de esa persona, en qué aspectos funciona de más y en cuáles de menos, para poder enmarcar la patología física en un cuadro integral del individuo, comprendiendo su psiquis y su parte emocional (que son de origen orgánico), así como también su entorno. Se indaga además en la historia de vida del paciente, sus relaciones, sus vivencias, y se trata de entenderlo en un plano temporal y espacial, porque es la forma de identificar y rastrear todos los conflictos físicos o anímicos que pudieron haber derivado en el síntoma actual de la consulta.

Una vez comprendido el cuatro global del paciente, se busca en la naturaleza (entre los remedios ya experimentados) qué dinámica vital es parecida, es decir, qué sustancia dada a una persona sana le hizo pensar, sentir, actuar y padecer de la misma forma que la persona enferma que tenemos delante. De este modo, por principio de similitud, se intenta curar los síntomas, para que el programa se reordene y funcione de manera equilibrada.

Por supuesto que esto que he dicho tan “simple” tiene sus bemoles y sus complicaciones. Y a veces el camino no es tan sencillo. Por eso la homeopatía apuesta mucho al autoconocimiento tanto del médico, como del propio paciente y a la construcción de una relación sólida entre ambos, para que juntos, como equipo, puedan reestablecer el orden del programa vital del que padece una enfermedad.

Dr. Agustín Gabriel Salinas
Médico Homeópata