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Fecha
Julio / Agosto 2018 - Nro 89 -Año XVIII
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Preparándome Para Mi Primera Entrevista Homeopática

Muy a menudo sucede que quien concurre por primera vez a una entrevista homeopática, poco sabe de qué se trata, qué estudios necesita llevar, qué le van a preguntar, por dura más de una hora, etc.

Precisamente, esta pequeña guía se propone ayudar a ir mejor preparados y más conscientes a la primera consulta homeopática.* Lo primero es lo más sencillo: el motivo de consulta. Este punto suele estar claro entre los consultantes, es decir: ¿Por qué voy al médico (homeópata en este caso)? ¿Qué me pasa? ¿Qué quiero curar, sanar, tratar, mejorar?

Muchas veces el motivo de consulta es lo suficientemente complejo para estar al menos media hora solo hablando de ello. Pero muchas veces no lo es tanto, y suele verbalizarse en pocos segundos.

Entonces, teniendo el motivo de consulta en mente, que es lo principal por lo cual uno acude al médico, les invito a leer lo siguiente, para profundizar un poco más.

En la homeopatía se trata de poner en palabras un desorden vital. Que se manifiesta a través de sensaciones (“yo siento”) y funciones (“a mí me pasa”, “o yo funciono así”) que nos resultan desagradables. Y nótese que no hablo de normalidad o anormalidad, sino de un parámetro subjetivo: agradable o desagradable para el que consulta. El síntoma homeopático es aquella forma de sentir o de actuar, de ser o de funcionar biológica o psíquicamente, que es lo suficientemente intensa para esclavizar mi conducta y forzarme a adaptarme y adaptar mi vida a él. Por ejemplo: me cae mal el tomate, entonces dejo de comer tomate; no tolero estar delante de gente, entonces no me voy a dedicar a la docencia que tanto me gusta sino a estar en una oficina; y así.

De este modo, ya tenemos un segundo punto en el cual pensar. Qué cosas desagradables siento? Tanto el dolor, como la angustia, como la sensación de estar solo a pesar de estar acompañado, como la sensación de que hay algo que se mueve en mi interior, son sensaciones válidas y más aun si nos resultan desagradables. No hay una forma correcta de expresarlas. Todo lo contrario, cuanto más viscerales sean, y cuanto más lenguaje propio lleven, mejor.

Parte de este segundo punto, es pensar además, en todas aquellas sensaciones o funciones psíquicas, emocionales o corporales a las que nos “adaptamos”, aquellas que “normalizamos” porque “total yo soy/actúo así siempre”. Pensar aquellas conductas o cosas “superadas” o “aprendidas”: ¿Lo fueron realmente? ¿Verdaderamente no siento odio por tal o cual persona, o simplemente pienso en cosas lindas y “se me va”?

La primera consulta homeopática es el momento para volver a desarmar estructuras mentales, emocionales que fueron erigidas para poder vivir en armonía, pero que no necesariamente resolvieron mi problema profundo. Y aquí, otro punto importantísimo de la terapéutica homeopática: el autoconocimiento y el autoanálisis. Somos llamados a conocernos, a explorar aquellas áreas oscuras, tanto las que exploramos y decidimos no volver más, como aquellas que aún permanecen ignotas. Y valga la aclaración que el autoanálisis no requiere ir al psicólogo, simplemente mirarnos en el interior e identificar todos aquellos mecanismos que a nosotros nos hacen sentir mal o esclavos de nosotros mismos.

Lo fundamental en esto es ser sincero con uno mismo, para evitar dar demasiada importancia a algo que quizás es pasajero, y para no dar por sentado que tal o cual sensación ya no existe porque aprendí o porque la traté en terapia, etc.

Esto inevitablemente nos lleva al tercer punto, que es extrapolar esta reflexión a toda nuestra vida. Para poder obtener información de qué patrones se fueron repitiendo, cómo fue mi personalidad siempre, qué rasgos continúan hoy en día presentes, cuáles cambiaron y por qué, cuál fue la raíz de los cambios de personalidad. Y, muy a menudo, encontramos interesantes coincidencias entre estos cambios o apariciones de ciertas sensaciones o conductas, y la aparición de los mismos síntomas por los que consultamos (que en general suelen ser de la esfera física).

Recordemos que la homeopatía busca comprender a la persona que porta tal o cual “enfermedad” en su totalidad, abarcando la esfera psíquica, emocional y física, todas juntas, para poder encontrar una cura adecuada en los tres niveles, que no son más que aspectos de un mismo desequilibrio vital.

En la primera entrevista, la primera parte suele ser un monologo del consultante, donde espontáneamente expresa su problema a resolver. La idea de esta guía, es simplemente ampliar el análisis y autoconocimiento para que esta primera parte sea más extensa, ya que es aquí donde se encuentran las temáticas más importantes a trabajar: las que el consultante considera más importantes.

En la segunda parte el homeópata va a realizar preguntas amplias acerca de diversas temáticas, y lo que surja de ellas también puede ser importante, pero sin duda, lo fundamental es aquello que el consultante traiga como preocupación, porque es a través de esas preocupaciones que el iceberg del disturbio vital asoma a la superficie, y no de otras, y esto es algo que hay que tener muy en cuenta.

En una próxima publicación presentaré una guía de preguntas amplias, para evocar la reflexión y la meditación acerca de uno mismo, a fin de poder apuntar aquellas temáticas que surjan como pasibles de ser sanadas.

Nota: se sugiere la lectura de la nota “Qué es y que NO es la homeopatía”, que se encuentra en esta misma página, para una mejor comprensión.

Dr Salinas