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Fecha
Julio / Agosto 2018 - Nro 89 -Año XVIII
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La Trasformación del Domingo

¿Será una depresión, será un estado, será solo un sentimiento pasajero, durará unas horas; será realmente una transformación? Muchos se preguntan acerca de la transformación que ocurre el día domingo y no saben que es, o a qué se debe.

Lo que sí se sabe, y se siente, es el sentimiento que aparece el domingo a la tardecita, cuando tomamos consciencia de que ha pasado el fin de semana- corto por cierto- y que al otro día…lunes otra vez!!!

Ese sentimiento es la ansiedad y la depresión; la ansiedad de retomar las tareas cotidianas, las responsabilidades habituales, el enfrentarnos con las obligaciones laborales y sociales, las cuales estaban exentas durante el fin de semana; llevar a los niños al jardín, saludar a los vecinos, enfrentarnos con un jefe difícil, compartir un espacio con compañeros de trabajo, etc. Y la depresión por estar y vernos envueltos en éste sentimiento del cual no se puede salir.

Además de vincularse al “volver a empezar”, en cuanto a las obligaciones diarias, el domingo suele relacionarse desde la antigüedad, al día de descanso, de ocio, y muchas veces, éste descanso es visto o vivido como un espacio que no se puede llenar, aparejando como consecuencias los sentimientos de vacío, angustia y ansiedad. Al contrario de lo dicho anteriormente, son las personas que durante la semana, se sienten “acompañadas por el trabajo”, el cual garantiza una compañía y garantiza poder llenar el espacio vacío (sería interesante descubrir de que se trata ese vacío).

Recuerdo un caso de una paciente, adulta joven, con ciertas dificultades para crecer y afrontar su vida como “adulta”, en la que los domingos ya empezaba la transformación; el humor cambiaba, aparecía el desgano, la relación con su pareja e hijos giraba en torno a la impaciencia, abrumación y ansiedad. Durante la semana, su trabajo no era fijo, no cumplía con demasiados horarios, ni días laborales.

Y es aquí justamente, donde radicaba su transformación dominguera. Ocupar el tiempo, el “hacer todo”, o “no hacer nada”, sin poder disfrutar de sus días libres, ya que la obligación, y el mandato de “hacer” la llevaba a un grado tal de ansiedad en donde debía hacer todo (y todos los días) o no deseaba hacer nada (de ahí el sentimiento de desgano, depresión e irritabilidad), oscilando entre éstos dos extremos.

Durante el tratamiento, el poder trabajar acerca de éstos mandatos infantiles, acerca de las obligaciones del “hacer”, y la culpa generada por el “no hacer”, fue muy importante para poder mejorar su estado de ánimo, su humor, y el vínculo con su esposo e hijos los días domingos (y demás días), y darse cuenta de cómo una parte de su historia, repercute de manera significativa en su vida actual.

Ello no implica que las personas que tienen éstos sentimientos los días domingos, sean depresivas; estos síntomas no son iguales a los que presentan un cuadro de depresión severa o grave.

Con todo esto no quiero decir, que todas las personas sufrirán de depresión los días domingos, pero si así sucede, cabría preguntarse cuál es su origen.

Igualmente es importante tener en cuenta cada caso en particular, y no hacer conjeturas sobre el tema. Más allá del sentimiento que genera en la mayoría de las personas, es tarea de cada uno preguntarse a que se debe esa trasnformación.

Lic Silvina Finazzi