La Afinidad Médico - Paciente: ¿Una Relación Homeopática? / Consultorios Homeopaticos Medicos Homeopaticos Consultorios Homeopatia
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Fecha
Julio / Agosto 2018 - Nro 89 -Año XVIII
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La Afinidad Médico - Paciente: ¿Una Relación Homeopática?

Se habla mucho de la Medicina y de la evolución de la tecnología, tanto en el área de nuevos aparatos de alta complejidad para hacer diagnósticos, como de avances increíbles en los tratamientos sobre todo quirúrgicos que nos dejan maravillados. Sin embargo, muy poco se habla del primer paso para llegar a esos diagnósticos y tratamientos. Y el primer paso es justamente el primer contacto que un paciente tiene con su médico. Ese primer paso va a determinar todo el resto del camino, de ahí su importancia fundamental.

¿Cuáles serían las mejores condiciones para que la relación médico-paciente o paciente-médico sea la más adecuada a las necesidades del que hace la consulta?

Considero que la entrevista se asemeja mucho a lo que sucede con los medicamentos homeopáticos. En primer lugar tiene que haber una afinidad entre el médico y el paciente (o su familia en el caso de niños pequeños); así como entre remedio homeopático y cuadro clínico.

La afinidad es un término muy amplio, pero se podría decir que incluye los siguientes factores desde el punto de vista del que hace la consulta. En primer lugar, la comodidad de poder expresarse libremente frente al profesional. El sentirse escuchado, no juzgado, comprendido. Así como el cuerpo siente que el remedio homeopático bien indicado le hace bien, no lo agrede y le permite expresarse en toda su plenitud.

En segundo lugar es importante que haya un mínimo de afinidad en la forma de pensar. Debe haber una ética en común, una manera de encarar la vida al menos en cuanto al objetivo o meta. Si no hay una forma común entonces tiene que darse la circunstancia de que el paciente se sienta disconforme con su mirada actual y esté buscando un nuevo enfoque, que puede o no aceptar luego de la consulta. Así es como el remedio homeopático corrige a la energía vital del organismo cuando ésta toma un camino equivocado y perjudicial para la salud: la re- orienta sin forzarla.

Además de la afinidad, a lo largo de la consulta es necesario que se establezca una valoración mutua entre profesional y consultante. El médico valora todo aquello que al paciente lo aqueja aunque le pueda parecer nimio. Acepta que aquello que el paciente trae es verdadero para él y desde allí hará su trabajo de exploración, decidirá qué aconsejar y elegirá un tratamiento. El remedio homeopático valora la sabiduría del organismo para que el propio organismo encuentre el camino de la curación, considera que el cuerpo ya sabe qué hacer y simplemente lo acompaña.

Por otro lado el paciente valora la atención y el conocimiento de su médico lo suficiente como para prestarle atención y reconocer su trabajo profesional. La valoración implica el respeto.

Además de la afinidad y la valoración hay un tercer punto fundamental en este binomio médico – paciente del que estamos hablando y es la confianza. Sin embargo, la confianza no debe ser ciega, el médico confía en que su paciente le dice la verdad, no le oculta datos relevantes y procede en base a este concepto. Pero puede suceder que un paciente no confiese que hizo algo que su médico le desaconsejó por miedo a que el médico “lo rete”, lo que dificulta la comprensión por parte del médico de lo que está sucediendo: no puede explicarse ciertos síntomas porque el paciente no cuenta que tomó determinado fármaco o se vacunó o comió lo que no debía. Si sucede esto es porque no se cumple ni la afinidad (el paciente no se siente escuchado), ni la valoración (el paciente se siente como un niño al que van a castigar y no como un igual) ni la confianza en que su médico puede trabajar con la verdad.

Tampoco es bueno que el que consulta confíe en que un médico pueda saberlo todo, pero sí confía en que el médico va a reconocer sus limitaciones y dirá “de esto no puedo opinar porque no lo sé” y en consecuencia hará las interconsultas necesarias o investigara el tea más tarde. Respecto de la Homeopatía el médico prescribe el mejor remedio posible para cada momento según lo que haya comprendido acerca del problema del paciente. Pero, aunque confíe en su prescripción, sabe que puede equivocarse, que puede existir una prescripción aún mejor en la siguiente consulta cuando tenga datos más claros.

Y dentro del tema de la confianza está por contrapartida la posibilidad de cuestionar las sugerencias e indicaciones del médico. Un médico que no acepta que el paciente lo cuestione difícilmente logre que se cumpla con el ítem de la comodidad y escucha durante la consulta. Se creará una tensión instantáneamente y se romperá el diálogo. Frente al cuestionamiento el médico puede explicar su punto de vista y justificar su decisión, aceptando que no siempre el paciente quedará convencido. Si un paciente refiere que no anda bien con cierto remedio homeopático, es el médico homeópata el que se tiene que auto-cuestionar su prescripción y revisarla en lugar de insistir en ella.

Para cerrar este artículo me gustaría decir unas palabras acerca de la incompatibilidad entre un médico y su paciente. A veces no se produce una afinidad, ni una confianza o no hay ningún avance terapéutico y sin embargo el paciente insiste en seguir consultando. Pueden ocurrir varias situaciones: por ejemplo, que el paciente esté deseando hacer un cambio como el que le muestra su médico y no lo logra todavía, o que por costumbre o timidez no se decida a cambiar de médico. Somos a veces los profesionales los que tenemos que percibir qué está pasando y, en caso de ver con claridad que no podemos ayudar y que estamos caminando siempre en el mismo círculo, poder sugerirle al consultante la necesidad de una derivación a otro profesional con el que pueda avanzar en el camino terapéutico.

En conclusión, hay millones de médicos y millones de pacientes, así como hay miles de remedios homeopáticos para millones de casos clínicos. Hay que encontrar el remedio que sea homeopático para cada paciente: o sea el mejor, el que lo ayude a sanar. También cada paciente necesita encontrar al médico que le sea afín, con el que se sienta cómodo y confiado; aquél médico cuya orientación lo acompañe en la vida sin atropellarlo ni juzgarlo. El médico simplemente propone pero en definitiva es el paciente el que dispone si sigue o no sus consejos.

¡Hasta la próxima!

Dra. Liliana Szabó
Médica Pediatra y Homeópata
A.M.H.A.