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Fecha
Julio / Agosto 2018 - Nro 89 -Año XVIII
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Enfoque Homeopático en Casos de Enojo, Ira, Bronca

En algún momento las cosas que nos parecían de un modo, cambian. El techo de una ilusión se desmorona. La diferencia entre lo que nos imaginábamos y lo que es nos lastima, y sobreviene un acúmulo anímico, súbito o solapado, al que podríamos llamar enojo, ira, bronca.

Hay personas que son ya de por si fácilmente irritables. Las otras que en apariencia son más tranquilas que agua de estanque…. Pero… al llegar a un lugar en el que quizás el ambiente ya está crispado por algo o por alguien, de repente el panorama cambia, podríamos decir, por completo y sobreviene una reacción “explosiva” si se ve o percibe de alguna manera, o implosiva si se auto reprime.

La palabra “enojo” podría bien compararse con un “salirse de eje”. Hoy en dia se dice que la persona que pasa por gran enojo “se saca”.

Pero todo esto puede tener alguna consecuencia. En lo inmediato, provoca aumento de frecuencia de pulso, cara se vuelve pálida o roja, la mirada se fija en el objeto o persona enojante, sube la presión y el cuerpo se prepara para una especia de lucha, una situación de stress.

Todo esto lleva al organismo a consumir más su propia energía. A que predominen las reacciones de “desarmado metabólico” o catabolismo. A que se acidifique la sangre y los tejidos. A que se nos gaste la vida. La conocida frase “non calentarum….” Opera en este sentido.

Un enojo creciente, dejado en su evolución, quizás lleve a la persona a violencia física y/o verbal. La reacción muchas veces se diría que es casi inevitable.

Existe alguna consideración desde ciertas técnicas de meditación o terapias energéticas, de liberarse del enojo mediante arrojando algún objeto contra el piso o gritando al aire libre en un espacio sin gente.

Desde la homeopatía ofrecemos varias sustancias equilibradoras, adaptadas todas a cubrir, de un modo ajustado a las modalidades de cada caso. En tal sentido nuestro repertorio de síntomas tiene un apartado especial en el que se modalizan todos los síntomas, sean “visibles” (perceptibles) o no por quien padece el cuadro.

Tratar el enojo, la ira, la bronca es muy importante. Llevar al organismo desde situaciones de stress o acidificación, a la calma, a un mejor control o dominio, implica también poder re vitalizarse y así frenar el desgaste antes descripto.

Un síntoma homeopático por ejemplo es el trastorno por cólera reprimida, y allí acuden varias sustancias medicamentosas salvadoras que nos pueden ayudar a liberarnos del peso del encono que pica cualquier relación con los demás.

Siempre para la elección del medicamento tendremos en cuenta aspectos emocionales, anímicos y físicos. Síntomas mentales, generales y locales.

Una consulta al homeópata a tiempo, puede ayudar a frenar una reacción en cadena que se da por dentro y de la que quizás muchas veces ni nos demos cuenta.

El enojo, no nos lleva a ningún lado, solo si al desgaste, a perder el timón de la vida.

Dr Sergio Pereira Vitale

Médico homeópata unicista y antroposófico
Consultas en Capital, Pilar y Los Cardales.

Reservas al 4545 8734
homeopata@unicista.com