Dr. Sergio Rozenholc

Periódico El Homeópatico

Dra. Silvia Fischman

Piel y Abandono

Dra. Silvia Fischman
Tel. 4811-9439


Se trata de una paciente de 18 años, que acude a consulta.

Es la menor de siete hermanos.

 El motivo de consulta tiene que ver con su timidez, ella misma se define que tiene miedo a ser abandonada.

Estos sentimientos de abandono la acompañan de pequeña, siempre sintió que su madre no le prestaba atención, volcando la mayor parte de esta en un hermano enfermo discapacitado.

Por otra parte le costaba avanzar en el secundario.

Sufría desde hacía dos años de una rosácea en la cara, que era también motivo de consulta.

La rosácea había comenzado después de usar un cosmético importado de alto precio. Se empeoraba en ambientes cerrados y calurosos, lo mismo que ella misma que prefería el aire libre y el fresco.

La preocupaba la relación con su novio con quien era dócil como con el resto de sus relaciones, le costaba, hacerse cargo de sus propios deseos obedeciendo generalmente, lo de los demás. Especialmente con la relación con su mamá cuyo cariño temía perder.

Con respecto al sueño se despertaba sola entre 5.30 y 6 de la mañana aunque deseara seguir durmiendo.

Con respecto a los deseos y aversiones alimenticias era muy marcada el rechazo a las grasas.

Había consultado a varios dermatólogos por su problema de piel, sin éxitos. Y sus propias conductas de obediencia la hacían sentir dependiente, sin objetivos claros para ello.

La repertorice y el conjunto de síntomas me llevo a un medicamento: Pulsatilla.

Por otra parte en el Repertorio Complete Dynamic encontré el síntoma del que ella padecía en piel que era la rosácea provocada por un cosmético, correspondia al medicamento hallado para ella.

Tomo este medicamento en la escala LM, algunos Obstáculos a la curación fueron removidos en una terapia familiar a la cual la derive, finalmente la rosácea desapareció.

Actualmente cursa en la Universidad, realiza viajes sola.

Se liberó de la rosácea.

Padecía de un humor variable y llanto frecuentes. Sus síntomas de piel la hacían sentir doblemente abandonada.