Dr. Sergio Rozenholc

Periódico El Homeópatico

Dr. Sergio E. Pereira Vitale

Enfoque homeopático en casos de alcoholismo

Dr. Sergio E Pereira Vitale
Médico Homeópata Unicista

4545-8734
www.unicista.com


Han pasado muchísimos años desde que el hombre aprendiera a fermentar ciertos frutos para obtener bebidas espirituosas, capaces de llevarlo a un estado especial.

Así se preparaban cervezas, vinos y otras bebidas desde el año 3000 AC. Pero la bebida blanca se conoce desde al año 800 de nuestra Era. Esto ha permitido la preparación de bebidas blancas y  licores.

Un bebedor “normal”, puede disfrutar de su bebida. Esta es capaz de desinhibirlo, de darle cierta rienda suelta en determinadas ocasiones. Pero cuando lo moderado se exagera, es capaz de llevarlo al umbral de una enfermedad llamada alcoholismo.

El alcohol es una de las drogas de más fácil acceso. Basta recorrer los medios, o una autopista, para encontrar más de una estrepitosa publicidad en la que se intenta asociar el “status” con la ingesta de algún trago, desde un aperitivo hasta el mismísimo whisky, el cual puede ser considerado como “alcohol puro”.

Entre los jóvenes adolescentes es muy común en sus salidas nocturnas, el descontrol, el desenfreno, motivados muchas veces por una simple copa con la que ingresan a un boliche, pero después una trae a la otra, y mezcladas o no, terminan postrados en el fondo de un reservado.

Esta enfermedad es consecuencia de una intoxicación que puede tener dos formas: aguda o crónica. La primera es la que se da en el contexto de un estado de ebriedad. La padecen personas que sin querer en una fiesta tomaron mucho (por lo general, sin estar acostumbrados a hacerlo) y entonces se emborrachan. La forma crónica suele ser progresiva y, a menudo, mortal.

La OMS define el alcoholismo como la ingestión diaria de alcohol superior a 50 gramos en la mujer y 70 gramos en el hombre (una copa de licor o un combinado tiene aproximadamente 40 gramos de alcohol, un cuarto de litro de vino 30 gramos y un cuarto de litro de cerveza 15 gramos).

Diversos factores que hacen al desequilibrio en una persona conllevan al alcoholismo: fisiológicos, psicológicos, genéticos, sociales.

Hay una dependencia física y emocional al alcohol, y un daño irreversible de nobles órganos, como el cerebro, el corazón, el hígado, y otros.

Por su composición química el alcohol es capaz de afectar muy fácilmente a todas las células del organismo, en especial a las del sistema nervioso y el cerebro.

Como todo lo que le sucede en la vida, una persona NO POR NADA, desde un determinado día comienza a tomar alcohol. El problema o causalidad puede hallarse en el mismo, en su entorno familiar o social, en su educación o cultura, en problemas de adolescencia, y hasta en ciertas emociones adversas percibidas desde el momento mismo de su vida antes de nacer.

Esa causalidad es tomada en cuenta de forma primordial en cualquier tratamiento con homeopatía unicista. Partiendo de esta base es posible encarar a la persona como un todo indivisible. No se trata de ir arreglando problemas, desfilando de especialista en especialista, o pasando por un gabinete compuesto por un equipo multidisciplinario.

La homeopatía unicista trata a cada persona como un todo indivisible, llegando también a no separar lo que le pasa de lo que le pasó, las consecuencias (enfermedades descriptas más arriba) y la causalidad, que es el motor de arranque inicial para todo este desequilibrio.

Teniendo en cuenta lo emocional y lo físico, ayuda al equilibrio total y profundo, y desde el equilibrio ayuda a alejar a la persona de su copa autodestructiva.

Para ello nos basamos, en principio en un medicamento que cubra la totalidad de los síntomas, ya sean mentales, como generales, o locales, que llamamos remedio de fondo o constitucional.

Este remedio ayuda a alcanzar ese equilibrio total. Pero además damos medicamentos complementarios que cubren todos los estragos o efectos locales dejados por la bebida, con sus modalidades (formas de presentación: cómo mejoran, cómo agravan, como se presentan, como se van, etc).

Describiremos algunos de ellos, dejando por sentado que puede ser perjudicial la automedicación. Para su indicación, habrá que pasar por una consulta homeopática de hora y media, dos, o el tiempo que sea necesario.

En casos de malestares al día siguiente de la ingesta alcohólica, dolor de cabeza, náusea, mareos, vómito, resaca: nux vómica 6° CH.

En algunos casos de problemas gástricos más severos, como nauseas y vómitos incoercibles, puede tomarse ipeca 6° CH. Si hay vómitos mucosos, antimonium tartáricum 6° CH.

Como en toda persona con todo tipo de enfermedad, en este caso la Homeopatía Unicista demuestra ser, una vez más, la mayor y mejor arma conocida, para combatir este mal, y alcanzar así, un estado de equilibrio mental, físico y emocional, necesarios para llevar una vida mejor y más sana.