Dr. Sergio Rozenholc

Periódico El Homeópatico

Dra. Liliana Szabó

¿Por qué nos enfermamos?

Dra. Liliana Szabó
Médica Pediatra y Homeópata


Somos seres físicos, emocionales, mentales y energéticos. Por lo tanto nuestro nivel de salud o de enfermedad va a depender de las influencias positivas y negativas que nos afecten en estos 4 niveles. Muchas veces “dejar de hacer” trae más beneficios que “hacer” muchas cosas en pos de preservar la salud de un niño. En definitiva, un niño sano y feliz es aquél al que se lo deja Ser en todo el sentido de la palabra.

¿QUÉ ES LA SALUD? 
Podemos empezar por decir que la salud es un estado de EQUILIBRIO INESTABLE. O sea que va a depender de varios factores que la balanza se incline hacia el lado de los síntomas (enfermedad) o hacia el lado de la ausencia de síntomas (salud). La salud implica no solo ausencia de síntomas sino una sensación de bienestar y en los niños particularmente se manifiesta a través de la alegría y el entusiasmo por el juego de acuerdo a su edad.

Veamos primero CÓMO NOS ENFERMAMOS:
Nosotros somos energía y por lo tanto todo desequilibrio se va a iniciar en nuestro cuerpo energético o energía vital o aura como quieran llamarlo. En este punto la enfermedad es aún invisible y la mayoría de las veces se ponen en marcha mecanismos para compensar este desequilibrio y nunca nos enteramos de ello.
Si el estímulo nocivo es demasiado intenso o prolongado o si nuestra energía vital no está íntegra, es cuando empiezan a aparecer síntomas. 
Generalmente los síntomas aparecen primero en la esfera mental o emocional: malestar, irritabilidad (ej. El niño está llorón, impaciente, no ríe) y si el proceso avanza aparecen síntomas en el nivel físico y se define una determinada enfermedad en algún órgano. En el plano físico es generalmente el sistema inmunológico el culpable de la mayoría de los problemas. Se habla mucho de “bajas defensas” y esto tiene sentido, ya que nuestro nivel de energía es más bajo que la noxa que la agrede y entonces gana la noxa y aparece una enfermedad.
Sin embargo, a veces un niño parece “estar bien” frente a un evento traumático, no expresa nada, sigue su vida como si nada pasara y esto también nos habla de síntomas mentales. Ante un evento traumático lo saludable es presentar una reacción emocional de algún tipo, enojo, tristeza, miedo o lo que sea y/o expresar verbalmente lo que uno siente ante el evento, ej. Preguntar. Si estas reacciones esperables no suceden, estaremos frente a síntomas mentales por ausencia de los mismos, que en homeopatía expresamos como “Indiferencia”.
Ese niño que ha superado tan impecablemente las pruebas de divorcio, nacimiento de un hermano, muerte de una mascota, etc, de repente enferma y en algunos casos gravemente porque ha bloqueado la conexión profunda con lo que siente para evitar el sufrimiento que esto le produce. Si logramos que el niño conecte con lo que le pasa, seguramente los síntomas físicos empezarán a ceder.
Recuerdo hace muchos años a un niño de 10 años al que me trajeron de urgencia con un cuadro que tenía todos los síntomas de una apendicitis aguda. Mientras preparaba la derivación a un cirujano, insistí en preguntarle si en días recientes le había pasado algo “feo”. Entonces la madre relata que días atrás la maestra del niño lo había humillado en clase frente a todos sus compañeros y el niño no había dicho nada para defenderse. Al escuchar el relato completo de lo que había pasado y revivirlo , el niño estalló en llanto y a los pocos minutos el cuadro de apendicitis que ya llevaba mas de 8 hs de evolución desapareció como por arte de magia.
Volviendo a nuestro sistema inmunológico, si estamos equilibrados podemos vivir rodeados de millones de gérmenes (como lo hacemos diariamente) sin enfermar gracias a nuestro sistema inmune indemne. Si esto no fuera así, deberíamos vivir con máscaras que nos aíslen del aire que respiramos y deberíamos cubrir toda nuestra piel para evitar contacto con cualquier persona u objeto.
Espontáneamente nuestra energía vital, que dirige nuestro organismo, tiende a enfermar en los órganos menos vitales primero. Por eso una de las enfermedades más comunes a toda edad es el resfrío y también las erupciones agudas, ya que la piel es lo mas externo y lo que menos compromente nuestra vida.

Si observamos a nuestros niños o a nosotros mismos vamos a ver que la enfermedad se cura siempre desde lo mas profundo hacia lo más superficial. A esto lo llamamos LEY DE CURACION porque siempre se cumple en todos los casos.

¿QUÉ ES LO MAS PROFUNDO EN NUESTRO ORGANISMO? 
Lo más profundo y vital es nuestra MENTE, nuestro SISTEMA NEUROLOGICO. 
Por eso a veces un niño que inicia su curación sigue con fiebre alta pero empieza a sonreír y quiere jugar aunque la fiebre no lo deje. Su mente ha mejorado primero, ya está a salvo. Si por el contrario suprimimos la fiebre con un antitérmico y el niño no tiene mas fiebre pero está decaído, tenemos que alarmarnos porque puede complicarse el cuadro: la enfermedad ha sido suprimida en lo exterior y está avanzando hacia planos más profundos. Hemos ido en contra de la Ley de Curación del organismo.

Los que hayan tenido hijos con alergias habrán observado que a veces un niño cura de su asma y luego aparece un eczema en piel: la enfermedad ha sido expulsada hacia un plano menos riesgoso para la vida. Ocurre lo opuesto si aplicamos corticoides para una erupción y luego de desaparecer el brote al poco tiempo el niño comienza con síntomas de alergia respiratoria. El eczema no ha sido curado sino suprimido.

Nos curamos también de arriba hacia abajo y desde el centro del cuerpo hacia las extremidades.

Conocer el camino natural de curación nos ayuda mucha a tranquilizarnos o a prestar atención según lo que vayamos observando en los niños.

¿CUÁLES SON LOS FACTORES QUE ENFERMAN A UN NIÑO?
Veamos primero sus necesidades y las podremos deducir fácilmente:
Un niño necesita: buena alimentación, aire saludable, abrigo, higiene, un entorno armónico y contención afectiva.
Son tantos los ítems que una falla en cualquiera de ellos podría llevarlo a un problema. Sin embargo el niño es mucho más resistente o resiliente de lo que creemos. Un niño puede tolerar la ausencia transitoria de alguno de estos factores sin ningún problema, pero si la noxa se prolonga llegará un momento en que no podrá sostener su equilibrio energético y aparecerán síntomas.

El niño nace perfecto (voy a dejar de lado las enfermedades congénitas que serían tema de otra charla, hablaremos de niños sanos). Si uno le brinda todo lo que necesita, no hay motivo para que este niño se desequilibre demasiado. Podrá tener alguna fiebre, algún resfrío, alguna enfermedad eruptiva de la infancia pero tendrá su sistema inmunológico sano a pesar de ser un sistema aún inmaduro al nacer.

Entonces, ¿POR QUÉ ALGUNOS NIÑOS ENFERMAN MAS QUE OTROS AUN RECIBIENDO CUIDADOS SIMILARES?

Vamos a hablar de un concepto importantísimo:
¿QUÉ ES LA IDIOSINCRASIA? 
Llamamos idiosincrasia a la característica única y personal de cada ser humano que lo hará más o menos susceptible de enfermar de determinada manera. La idiosincrasia está determinada a su vez por varios factores como por ejemplo, 
lo GENÉTICO, lo RACIAL, lo ASTROLÓGICO y probablemente por otros factoesr que aún desconocemos. 
La IDIOSINCRASIA va a marcar una tendencia hacia la salud o su ausencia y en caso de enfermedad una tendencia a enfermar de determinada manera. 
De modo que, por ejemplo, si un niño tiene una tendencia genética asmática y es expuesto a noxas físicas y/o emocionales capaces de desencadenar un asma, lo hará mucho más rápido e intensamente que un niño que no tiene dicha genética.
De modo que FRENTE A UNA MISMA NOXA TODOS LOS NIÑOS PUEDEN REACCIONAR DE DIFERENTE MANERA DE ACUERDO A SU IDIOSINCRASIA.

Hablemos un poco de esas NOXAS: alimentación, noxas químicas, climáticas y emocionales.

ALIMENTACIÓN: una alimentación tóxica es una noxa importante para un niño, en cambio una buena nutrición genera un crecimiento adecuado y un sistema inmunológico fuerte. La lactancia materna en el primer tiempo de vida y luego alimentos cuidados, lo más orgánicos posibles, con predominio no excluyente de vegetales. Una alimentación variada, con la menor cantidad posible de químicos tales como colorantes, saborizantes, edulcorantes y conservantes. Una buena hidratación con agua y jugos de fruta recién preparados. Lo contrario a esto va a predisponer a la enfermedad.

NOXAS QUÍMICAS: medicamentos, venenos y vacunas

MEDICAMENTOS: hoy en día los niños reciben medicamentos frecuentemente, como por ejemplo antitérmicos, analgésicos, antibióticos, antiespasmódicos, etcétera. Todos ellos van lesionando invisiblemente su sistema biológico y afectan distintos órganos según el medicamento. La mayoría de las veces estos medicamentos son innecesarios. Tomemos por ejemplo los antibióticos que alteran la flora bacteriana natural protectora de todo nuestro organismo. Los padres se preguntan porqué el niño vuelve a enfermar una y otra vez luego de 10 días de haber tomado un antibiótico y esto se debe justamente a la ausencia de bacterias protectoras y además a una malnutrición sutil, ya que dichas bacterias aportan vitaminas y enzimas vitales para la salud. Por lo tanto, si el niño se cura solo de algo no grave, su recuperación será mucho mas rápida y sin secuelas, lo que mejora más aún si recibe alguna terapia respetuosa tales como Homeopatía, Flores, Antroposofía y muchas otras.

VENENOS: hay venenos que el niño consume a diario ya sea a través de su respiración en áreas contaminadas o a través de la comida (ej agroquímicos). También hay que registrar si se usan venenos en la casa o en el jardín a los que el niño pueda tener acceso.

VACUNAS: he aquí la peor noxa química que recibe un niño y lo hace estando sano, sin ninguna necesidad de recibirlas. Este es un tema demasiado largo para desarrollar en pocas líneas pero solo quiero señalar que hoy en día un niño a los 18 meses de vida ya ha recibido alrededor de 70 antígenos diferentes que han desequilibrado su sistema inmune además de haber sido inyectados con sustancias de alta toxicidad neurológica (mercurio, aluminio y glifosato) y toxicidad variada debido a los múltiples componentes declarados y no declarados en los prospectos de las vacunas, además de la posible contaminación con virus vivos peligrosos existentes en los laboratorios. 
Si los padres leyeran atentamente los prospectos de las vacunas y preguntaran sobre los estudios de seguridad que se han hecho acerca de inyectar al ser humano con todos estos componentes, se les respondería que NO EXISTE NINGÚN ESTUDIO DE SEGURIDAD.

Lo que sí está comprobado a través de estudios estadísticos es que los niños no vacunados enferman mucho menos que los vacunados y hacen menos enfermedades graves crónicas.

NOXAS FÍSICAS:
CLIMA: por lo general es el niño el que decide cuánto abrigo necesita. Si su madre no sabe escuchar y lo abriga de menos o de más, el niño enfermará. También por su idiosincrasia puede ser más sensible a cierto tipo de clima húmedo o seco o al calor, etc. La mayoría de los seres humanos reaccionamos de alguna manera y nos adaptamos bien o mal a los cambios de estación, temperatura y humedad. Cuanto más equilibrado está un niño, mejor se adaptará y se enfermará menos. A mayor desequilibrio de su energía vital, los cambios climáticos lo afectarán más.

NOXAS EMOCIONALES: dando por sentado que todos los puntos anteriores han sido cuidados, no podremos proteger constantemente al niño de las noxas de este tipo una vez que sale al mundo externo.
MALTRATO: un niño al que se le grita, se le pega o se lo desvaloriza irá desarrollando una enfermedad mental crónica de resentimiento, de baja autoestima, de decepción con el mundo, y seguramente tenderá él mismo a maltratar a sus pares. 
SUSTOS: un susto puede desencadenar cualquier tipo de enfermedad mental o física según cómo lo haya vivido el niño. En el caso del maltrato físico y del abuso, el niño vivirá en un estado de temor constante y se agotará la llama de su alegría. La enfermedad de un familiar cercano o la pérdida que sufra un amigo también lo van a afectar.
PÉRDIDAS: este tipo de noxa abarca no solo la pérdida de sus familiares y amigos sino también de sus mascotas y objetos en los que el niño haya depositado su afecto. El niño hace apegos y su aprendizaje a medida que crece es hacia el desapego para lograr la independencia como adulto maduro.

Ya sabemos qué cosas nos enferman (y son solo las más obvias).Veamos ahora cuál podría ser la  DEFINICIÓN DE UN NIÑO SANO
Un niño puede considerarse sano cuando es capaz de cumplir normalmente con todas sus funciones físicas y fisiólógicas, a la vez que puede participar sin impedimento alguno de todas las actividades propias de su edad y está en condiciones de establecer vínculos afectivos no conflictivos con las personas con las que se interrelaciona”.

Desde ya que la salud va a ser siempre un estado de equilibrio inestable, como lo es la vida misma. 
Desde el momento en que estamos vivos, jugamos constantemente con la posibilidad de morir. 
Si logramos aceptar esto, podremos ver a la enfermedad simplemente como un estado de desequilibrio momentáneo respecto del estado de salud en lugar de asustarnos y salir corriendo a comprar pastillas para apagar rápidamente nuestros síntomas.

¡Hasta la próxima!