Dr. Sergio Rozenholc

Periódico El Homeópatico

Dra. Liliana Szabó

¿Nos Inmunizamos?

Dra. Liliana Szabó
Médica Pediatra y Homeópata


Acaba de salir una nueva Ley de Vacunaciones obligatorias Nº 27491 para quien la quiera leer. Frente al contenido de esta Ley me hago muchas preguntas como Pediatra Responsable de lo que aconseja a sus pacientes.

En primer lugar;

¿Cómo se puede obligar a todas las personas a inyectarse en sus cuerpos cualquier tipo de sustancia independientemente de la voluntad de la persona y de su estado de salud o predisposición previa?

Los médicos evaluamos criteriosamente cada medicación que indicamos a nuestros pacientes y si una medicación nos parece inconveniente y riesgosa para la salud, NO la indicamos. Parecería que a partir de esta Ley los médicos ya no podremos usar nuestro criterio médico sino ampararnos en la “obediencia debida” si alguno de nuestros pacientes fallece o tiene algún efecto adverso a partir de una vacuna. ¿Le diremos al paciente: “lo siento mucho pero esto es una Ley con la que yo no tengo nada que ver, demándele al gobierno y al laboratorio que fabrica la vacuna”?

Como no me imagino llegando a dicha situación, me sigo haciendo preguntas:

¿En qué estudios científicos se han basado los legisladores para decidir por ejemplo que un niño debe recibir más de 60 antígenos en sus primeros 18 meses de vida? (legisladores que curiosamente parecería que aprobaron la ley por unanimidad y sin haber evaluado profundamente todos los componentes tóxicos de las vacunas que están obligando a inyectar ni sus efectos adversos ya que todo el proceso fue llamativamente rápido para lo que habitualmente se demora en la discusión de una Ley tan importante…)

Sabemos perfectamente que la inyección de antígenos (me refiero a sustancias ajenas al organismo que provocan la formación de anticuerpos) es una de las mayores causas de enfermedades autoinmunes graves.

Entonces me sigo preguntando:

¿Existe algún estudio de seguridad sobre la aplicación de las vacunas? ¿Existe algún estudio que demuestre que aplicar cada vez más vacunas juntas en un solo día no trae aparejado ningún efecto adverso?

Y me responden: NO: NO EXISTEN ESTUDIOS DE SEGURIDAD.

Entonces comienzo a observar la realidad de la salud de nuestros niños y veo: una epidemia alarmante de retrasos madurativos varios, llegando al extremo de niños con autismo grave. Miro estadísticas y me llama la atención que la curva de aumento de la incidencia de autismo es perfectamente paralela a la curva de aumento del número de vacunas dadas.

Por otro lado observo que en poblaciones no vacunadas prácticamente no existe el autismo. Sin embargo, desde los gobiernos y aún desde algunas entidades médicas que se supone serían serias, se niega sistemáticamente la relación entre vacunas y autismo sin siquiera permitir la investigación del tema en forma seria y científica.

Registro y veo niños menores de 2 años dependientes de aerosoles para poder respirar, todos vacunados. Curiosamente no observo lo mismo en niños no vacunados; por el contrario, son los que enferman mas levemente en caso de enfermedades estacionales en los colegios, y también se recuperan más rápidamente.

Sigo preguntando:

¿Por qué cada vez que hay algún caso de alguna enfermedad infectocontagiosa para la que existe una vacuna, los medios no aclaran que la mayoría de esos casos se da en niños que ya han recibido varias dosis de vacunas supuestamente protectoras para esa misma enfermedad?

Tomemos el caso del sarampión: a partir del caso en una beba de 8 meses en 2018 (que curó perfectamente su enfermedad) se inició una tremenda campaña de revacunación masiva y ahora resulta que existen muchos mas casos de sarampión que antes… después de la vacunación. Recuerdo hace más de 20 años haber decidido no indicar más esta vacuna debido a que en un solo año tuve 7 casos de niños que se contagiaron el sarampión a partir de la misma vacuna e hicieron un cuadro de sarampión completo.

Se sabe también que los vacunados contra la polio con vacuna Sabin (a virus vivos) no solo pueden adquirir la enfermedad sino también eliminar el virus vivo a través de su materia fecal contaminando las aguas.

¿Porqué los medios sacan en primera plana las noticias relacionadas con un caso de enfermedad o de muerte por enfermedad y sin embargo ignoran por completo todas las enfermedades, daños y muertes que presentan cotidianamente los niños A CAUSA de las vacunaciones?

Es evidente que hay una especie de ceguera general frente a los cientos de trabajos científicos que ponen muy en duda el sentido médico y científico del calendario de vacunaciones actual.

Los médicos estamos para debatir entre nosotros nuestros criterios basados en la experiencia real con nuestros pacientes y en trabajos científicos neutrales que estén realizados por personas completamente ajenas al lucro posible con respecto a lo que se esté investigando.

Los médicos nos hacemos responsables de nuestro asesoramiento a los pacientes. Los aconsejamos desde el conocimiento, no desde la creencia y por lo tanto solo debemos obediencia a nuestro JURAMENTO HIPOCRÁTICO del que transcribo algunas frases:

…“Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones.

…“Mantendré, en todas las medidas de mi medio, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica. Mis colegas serán mis hermanos.

…“Tendré absoluto respeto por la vida humana, desde su concepción.

Y sobre todo:

…“Aún bajo amenazas, no admitiré utilizar mis conocimientos médicos contra las leyes de la humanidad.”

Por lo tanto es el médico y no los legisladores los que deben decidir qué es mejor para cada paciente. Y los médicos, si estamos hermanados, no deberíamos enfrentarnos como enemigos solo porque tengamos ideas diferentes. Todo lo contrario: debemos encontrarnos amigablemente a debatir en bien del género humano. Lamentablemente, no es lo que está ocurriendo en la actualidad.

Los Derechos de esa Humanidad referida en el Juramento Hipocrático incluyen el respeto por la libre decisión de cada individuo con respecto a su cuerpo y a su salud; o sea el DERECHO AL CONSENTIMIENTO INFORMADO sobre cualquier procedimiento médico o medicación prescrita por sus médicos. Consentimiento informado significa que si uno no desea recibir un determinado tratamiento, se puede decir NO. Por lo tanto la Ley de vacunaciones daña severamente los Derechos Humanos básicos.

Para todo aquél que dude de la veracidad de este artículo, los invito a informarse, a buscar todo aquello que no se publica, lo que se censura, la información que se trata de desacreditar con fines que nada tienen que ver con la búsqueda de la Salud para la población.

¡Hasta la próxima!