Dr. Sergio Rozenholc

Periódico El Homeópatico

Dra. Ana Scopp

Salud Mental y Homeopatía

Dra. Ana Scopp
Médica Homeópata Unicista


Este artículo está dedicado a comprender todas las alteraciones psíquicas y   mentales dentro de la concepción del médico homeópata y proponer el tratamiento homeopático correspondiente con el objetivo de que su intensidad y duración hagan posible la vida, sobre todo cuando los tratamientos basados en psicofármacos solo atemperan temporalmente síntomas creando nuevos problemas para el paciente y su familia.

Partimos de que el ser humano es un sistema vivo y complejo en desarrollo, en el que todos los procesos psico-biológicos evolucionan a lo largo de la totalidad de su existencia desarrollando nuevas estructuras sobre las anteriores. Este proceso ocurre siempre en salud y en enfermedad. Todas las alteraciones enfermantes o curativas que aparecen son resultado de diferentes momentos de este proceso.

Cuando sumamos condiciones adversas enfermantes familiares y/o sociales y una constitución particularmente sensible y/o vulnerable, estos desarrollos complejos presentan distintos tipos de alteraciones de la conducta psico-biológica que denominamos enfermedades. Sea cuál sea el resultado, predominantemente físico o predominantemente mental, siempre está presente la condición humana expresada en ambos planos.

Esto ocurre en todas las enfermedades humanas, sea que finalmente la alteración se exprese por ejemplo en el área digestiva con trastornos estomacales configurando una úlcera gástrica o en otros casos en el área psíquica con las enfermedades denominadas psiquiátricas, donde predominan y a veces ocupan todo el motivo de consulta, síntomas que corresponden casi exclusivamente al aparato psíquico.

Sentimientos depresivos, falta de ganas de vivir, falta de voluntad, imposibilidad del trabajo mental y/ o físico, desganos, descontentos, confusiones, incapacidad de concentración, sentimientos hostiles contrarios a lo que el paciente siente como propios, insomnio , sueño no reparador, compulsiones y adicciones, vínculos dependientes y/o simbióticos, conductas auto agresivas o de sometimiento, etc., son solo algunas de las manifestaciones del desequilibrio energético que la vida y las circunstancias han determinado que aparezcan en forma individualizada en cada una de las personas que nos consultan.

En la medida en que   progresa el equilibrio enfermo que llamamos disturbio, la persona es cada vez más dependiente de esos síntomas, cada vez le cuesta más tener un criterio de realidad independiente de lo que se denomina “Su Enfermedad”, la que lo esclaviza a lo largo del tiempo extendiéndose a casi todos los aspectos de su vida, cada vez con mayor intensidad.

Tratamientos

Los tratamientos psicofarmacológicos muchas veces proveen resultados parciales que permiten el desenvolvimiento del paciente.

La neurociencia se define a sí misma como “un conocimiento científico que estudia la estructura, la función, el desarrollo de la bioquímica, la farmacología y la patología del sistema nervioso y de cómo sus diferentes elementos interactúan, dando lugar a las bases biológicas de la conducta”. Esta definición implica que todo lo orgánico es condición necesaria para la existencia de un fenómeno que denominamos conducta humana, se trate de una conducta afectiva social o biológica.

La Homeopatía Unicista no cuestiona los descubrimientos actuales que ha aportado el desarrollo de la neurociencia. Pero estos conceptos que todos compartimos puede ser interpretado de diferentes formas.

La visión positivista de este fenómeno considera la alteración neuroquímica a nivel del sistema nervioso como causa fundamental de la aparición de conductas alteradas en el psiquismo humano y por eso ofrece una terapéutica centrada en el uso de psicofármacos de los que espera sean capaces de modificar esta alteración.

El paradigma homeopático tiene una interpretación diferente.

1-Consideramos que esta alteración no es causa sino consecuencia de la alteración del principio vital, en su interacción y desarrollo con la totalidad de la historia de cada persona.

2- Que de la misma forma en que en el resto de las enfermedades, estas conductas (síntomas psiquiátricos) solo pueden ser realmente curados por la acción de un medicamento homeopático

3- Que el medicamento es el que ese principio vital necesite, solo uno, que en un determinado momento de la vida del paciente será capaz de poner en marcha un cambio en dicha persona tanto a nivel físico como psíquico.

4- Que además debemos ocuparnos en todos los casos de remover los obstáculos enfermantes que se produzcan en su medio familiar, ya que estos son perpetuadores del orden enfermo que comparten tanto el paciente como su familia. Para eso se deben completar estos tratamientos con psicoterapias individuales, familiares y/o vinculares no supresoras, con un encuadre individualizado.

Veremos así que, a lo largo del tiempo, los pacientes con el tratamiento homeopático adecuado no solo modificarán sus conductas sino también su sentir más profundo, sus motivaciones, su forma de transpirar, sus deseos de alimentos, su forma de dormir, etc. Por lo tanto: habrá un cambio en la totalidad y será acorde a lo que determina la individualidad de ese paciente, jamás idéntico a otro.

En nuestro quehacer diario hemos constatado que casi siempre, después de años de tratamiento psicofarmacológico, muchos pacientes sienten que su problema persiste, además de las consecuencias colaterales del uso de dichos medicamentos.

La mayor parte de las consultas por estos temas llegan a nuestros consultorios intentando otro tipo de tratamiento. Llegan acompañados de sus grupos familiares, sobre todo cuando se trata de jóvenes que están como detenidos en su crecimiento desde el punto de vista afectivo, social y laboral.

 

PROPUESTA EN PSICOTERAPIA ACORDE A LA DOCTRINA HOMEOPÁTICA

Lic. Inés Lorenzo

Este abordaje implica realizar un diagnóstico psicológico dinámico donde se evitan los rótulos propuestos desde la psiquiatría; y considerar aquellas circunstancias familiares enfermantes para trabajar en psicoterapia, diferenciando éstas de la enfermedad crónica a medicar.

Los síntomas son el resultado final del disturbio del paciente; se deben buscar sus causas, desde la construcción de lo psicológico, junto con el trabajo con el medicamento homeopático. Será una tarea en equipo, delimitando los campos de trabajo de la homeopatía y la psicoterapia.

Desde el lugar del psicólogo proponemos no utilizar los diagnósticos psiquiátricos, porque corresponden a otro modelo teórico.

Dichos diagnósticos estigmatizan y generan que alguien lleve el peso de la locura de un grupo familiar enfermo. En esos encuadres, hay un lugar para el enfermo mental, que es fijo, y lo determina de por vida. Esa persona tendrá, entonces, que aceptar esa “verdad diagnóstica” y aprender a vivir con ello.

Por lo tanto, desde la homeopatía el paciente va a recibir otro trato, se escuchará el sufrimiento de esa historia particular. No se hablará de depresión, psicosis o bipolaridad.

Estos rótulos no sirven para individualizar. Recordemos, entonces, lo que nos plantea Hahnemann respecto de que “la homeopatía ni siquiera es imaginable sin una individualización especial…

Los pacientes llegan suprimidos, no solo por los psicofármacos, sino por psicoterapias iatrogénicas. Esto ocurre cuando el paciente recibe técnicas para intentar cambiar su conducta o se produce una disociación entre su sentir y lo intelectual. Padecen un proceso de desconocimiento de sus emociones, sin poder reconstruir su historia y comprender cómo llegaron a enfermarse.

Las diferentes formas de maltrato han ido suprimiendo la posibilidad de desarrollo del propio potencial, por ello, en este camino de autoconocimiento, se propone el aprendizaje de una comunicación no violenta.

Este es un modelo de tratamiento poco conocido en nuestro medio. A los pacientes, familiares y colegas interesados en este abordaje los invitamos a conocer www.homeored.com.ar

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