Dr. Sergio Rozenholc

Periódico El Homeópatico

Terapia

¿Cuándo debo ir a terapia?

En muchas oportunidades, nuestros amigos o familiares cercanos, reconocen ciertos cambios de conducta en nuestro accionar cotidiano y a veces lo dicen:   che… estás diferente, qué pasa? Y nosotros tenemos respuesta inmediata preparada o improvisada, porque naturalmente tendemos a defendernos de cualquier ataque.

Y entonces planteamos respuestas parecen argumentos seguramente justificados y “comprensibles” típicos de la vida adulta:… la situación del país, la incertidumbre, la consecuencia de un divorcio,   de un casamiento, de la salida de los hijos del hogar, el haberse graduado, de una mudanza, un ascenso laboral, la muerte de un familiar, en fin…. nada que pareciera “anormal o patológico”.   Sin embargo, y curiosamente estas causas EXTERNAS al yo mismo, evitan la confrontación con la propia emocionalidad.

La persona, que se lo permite, advierte que en poco o mediano tiempo, ciertos signos de malestar, preocupación, irritabilidad o trastornos físicos, lo van efectivamente alterando.   La pregunta a hacerse entonces es …. si teóricamente estoy en camino de algo mejor, liberador, de crecimiento , decidiendo sin “presiones”    ¿Por qué estos cambios de humor, enojos, dolores de estómago, tristeza,   sensación de importencia?

Justamente, lo complicado de desintrincar en soledad, son las causas de estas reacciones! Ya por efecto de la comunicación y la informática (redes, consejos, consultorios mágicos, etc), o por influencia de personas de nuestro entorno , tendemos a “auto-analizarnos”, a arreglarnos solos, a tranquilizar nuestras mentes con “ya me va a pasar, o …. me tomo 1 mg. de xxx, y asi descanso…. o tengo que hacer gimnasia asi se me van estos malos pensamientos, o me conviene ahora que estoy sola/o ir a aprender Tango,   pintura, kung fu, o todo lo que tengo pendiente”.   Fantasías de satisfacción inmediata, que casi nunca logran sostenerse en el tiempo o transformarse en verdaderos proyectos de acción.   Son distracciones encubridoras de algo pasado que no se ha podido resolver en tiempo y forma.

Verdad es … todo suma , todo ayuda y allí donde hay dinamia, movimiento, en oposición a estado melancólico, relacionado con una crisis vital, por supuesto que es útil, es terapéutico, pero no ES TERAPIA!   Comprometerse con uno mismo, aceptar y tolerar el desequilibrio, es muy diferente porque implica HACERSE RESPONSABLE DE SU IDENTIDAD, PROCESAR, TRABAJAR, ELABORAR  situaciones vividas, para dar lugar a la evolución y a lo nuevo.     Y eso es un trabajo terapéutico, que establece ese compromiso entre profesional y “paciente”, esa persona que ha decidido repensarse a sí misma, con paciencia (paso a paso) , y dedicación amorosa (egocentrismo sano).

La diferencia teórica, entre tantas otras, de la terapia psicológica que utiliza la palabra como descubridora de “los propios fantasmas”, de otras líneas alternativas INMEDIATAS,   es justamente la confrontación del sí mismo con la propia historia personal.   Se trata de valentía porque lo cómodo nos deja en el pasado, y si quieren verlo así…. perseverando “en el ser original”, el que no cambia y se repite, consolidando quien soy.   Pero no me deja avanzar , porque lo viejo no desaparece ante el placer de lo nuevo. Desafía.  No obliga al cambio, que es necesario, para que nos mantengamos vivos, activos y sanos, aunque esto parezca contradictorio.

Este es el momento de evaluar lo que uno está padeciendo AHORA…en el momento de una crisis, a saber ….hablamos de un pasado que retorna? hablamos de situaciones que reproducen situaciones violentas o enfermizas de otros momentos? qué nos hace tanto daño hoy y porqué? Hay que encontrar en la percepción actual el pasado vivido, que de por sí es un pasado remodelado y recreado, para seguir adelante.

Sabemos que los actos esenciales de nuestra vida, son una repetición de lo vivido aunque no nos demos cuenta de ello, y son base sana y al mismo tiempo patológica de nuestra personalidad.   Nosotros somos nuestro pasado en acto.   No se trata de REHACER LO PASADO.   No queremos lamentarnos ni “consolarnos” de los malos momentos, porque es como cualquier paliativo,   no alcanza! calma, pero no cura.

Se trata de integrar lo pasado al presente para proyectar y decidir cada futuro, con la conciencia de lo que nos ha crispado o lastimado. EL OBJETIVO no es solo aliviar el sufrimiento, o taparlo, o esconderlo. Se trata de no caer preso de esos síntomas y comportamientos enfermos de un pasado, emocionalmente intensos por lo traumático, y que pueden convertirse en el motor de reiterados fracasos y malas elecciones.   Sin importar el hecho externo. El afuera ocasional, son puntas de lanza que paralizan y perturban la cotidianeidad instaurada y por eso las ponemos y afrontamos como algo externo, para evitar la depresión o la inacción.

Trabajar en terapia, implica un acercamiento respetuoso de un terapeuta hacia su paciente, compartiendo ese presente revestido de pasado, que aunque tormentoso, busca lograr la paz consigo mismo. En ese caso, y si se da espacio a la indagación y al descubrimiento de potencialidades, podemos ver como surge con enorme fuerza vital el universo actual de la persona. Las crisis no son ya estados caóticos, de sentimientos de desintegración, sino estadios temporarios que se van resolviendo y manifestando en actos creativos o sociales, claras expresiones del deseo de vivir… lo que no es poca cosa en el mundo en que nos toca enfrentar !!!!

LIC. FELISA WOLF- Psicoterapeuta