Dr. Sergio Rozenholc

Periódico El Homeópatico

Bullying

“BULLYING”: ¿Problema escolar o reflejo social?

Dra. Liliana Szabó
Médica Pediatra y Homeópata
A.M.H.A.

 


Cada vez es más frecuente que dentro de los grupos escolares se perciba un malestar social grupal que divide a los niños en dos categorías principales: los acosados y los acosadores. Las víctimas y los victimarios. Esto sucede ya desde el Jardín de infantes y continúa en la primaria y en la secundaria

Desde el punto de vista de los adultos muchas veces se le resta importancia a esta situación: “son cosas de chicos”, “no lo hace por mala intención, es juguetón”, “que aprenda a defenderse”, “no hay que meterse en las peleas de los niños”, “si lo acosan por algo será”, etcétera.

Es verdad que los niños tienen sus códigos propios y en general resuelven sus situaciones de conflicto entre ellos sin necesidad del adulto. Pero esto es válido siempre y cuando haya una igualdad de posibilidades entre los participantes. Debe haber códigos compartidos: ej. si la broma es el lenguaje acordado y a nadie ofende, es válida; cumplir con una prenda que fue aceptada libre y espontáneamente, es válido; pelear uno contra uno es aceptable. Además tiene que existir una paridad en la edad emocional para las peleas verbales y una paridad en la contextura física para los enfrentamientos físicos. Esto se ve muy claramente en las peleas asimétricas entre hermanos de diferente edad y puede ser también una forma de acoso dentro del seno familiar.

A veces en una clase hay un solo niño disruptivo que pega, hace bromas pesadas, arruina el trabajo de sus compañeros y se convierte en el terror de todos. Así como una sola gota de tinta estropea un mantel blanco, este tipo de niños estropea el disfrute escolar de todos sus compañeros y paradójicamente se convierte en el diablo del grupo siendo excluido de todo, con lo que a su vez es víctima de su propio comportamiento.

Pero ¿el niño tiene la culpa de lo que hace?

No, no la tiene.

Acá no se trata de culpas sino de responsabilidades y cuando hablamos de niños, la responsabilidad la tienen los adultos que los cuidan. Empezando por su familia que puede o no estar dando el ejemplo que el niño esté copiando. Continuando con las autoridades escolares que frente a este tipo de situaciones deberían ser capaces de poner en marcha un mecanismo de reparación efectivo, con acción curativa y preventiva de futuros episodios similares.

Para que esto sea posible, los colegios deberían contar con asesoramiento en psicología social ya que los maestros no están preparados para manejar este tipo de situaciones.

Los niños son inteligentes y sensitivos. Eligen lo que quieren escuchar y a quién quieren respetar como autoridad.

Un niño acosador es un niño que no ha encontrado aún alguien o algo que respetar o tal vez él no se sienta respetado tampoco.

Puede ser o no un niño maltratado en su casa; o puede estar viviendo una situación traumática familiar que no pueda metabolizar emocionalmente, que lo hace sufrir y entonces la actúa haciendo sufrir a sus compañeros más débiles.

Voy a excluir de este artículo a los niños con discapacidad mental que están integrados a escuelas normales y en algunos casos pueden tener comportamientos agresivos por su problema, ya que el manejo en estos casos es obviamente diferente.

Si miramos el mundo de los adultos, veremos que el “bullying” no es un invento de los niños. A saber:

Algunos padres a veces acosan a sus hijos ya sea emocional como físicamente porque ellos no tienen herramientas para defenderse y están atrapados en el seno familiar del que dependen.

El jefe abusa de sus empleados porque sabe que ellos no quieren arriesgarse a perder su trabajo.

Algunos maestro/as se abusan de sus alumnos porque saben que ellos no se van a animar a denunciarlos o piensan que nadie va a creer a un niño que diga que es maltratado nada menos que por la persona que se supone tiene que enseñarle algo bueno.

Los países poderosos abusan de los países pobres porque saben que dependen de ellos para subsistir.

Vemos entonces que el “bullying” puede ocurrir en todas las instituciones porque está dentro de la naturaleza humana el instinto de ganar, de ser el más poderoso o el mejor y esto se estimula constantemente desde la publicidad.

Mirando series y películas que vienen de Norteamérica vemos delineados personajes que se autodenominan “cool” (los “piolas”, los que rompen las reglas) en contraposición con los “nerd” (los que estudian y respetan las normas). Los niños y adolescentes son grandes consumidores de este tipo de programas. Desde ya que los “cool” son los que ejercen el “bullying” sobre los “nerds”.

Lamentablemente esta es ya una realidad existente en casi todos los colegios argentinos. La gran pregunta es: ¿estos programas reflejan una realidad preexistente o la están generando al ponerla de moda?

Hay muchos niños y adolescentes muy centrados y con criterio propio que no son influenciados por estos mensajes tan negativos. Pero la gran mayoría sí es influenciable.

En la adolescencia lo más importante es pertenecer a un grupo de pares, identificarse con ellos; y aunque en la naturaleza de un niño no se encuentre la tendencia a acosar a otros, lo hará si el grupo lo obliga para no quedar afuera del círculo de pertenencia.

Desde la Homeopatía se puede trabajar individualmente tanto con la víctima para fortalecer su autoestima y que aprenda a defenderse, como con el victimario para que abra su sensibilidad y empatice con el otro tomando conciencia de las consecuencias de sus acciones.

Sin embargo no alcanza solo con tratar a los niños participantes. El verdadero trabajo se inicia en el núcleo familiar, identificando y modificando roles que el niño pueda estar imitando. Desde la escuela se podría trabajar maravillosamente a nivel grupal, con la coordinación de profesionales entrenados en psicología social y manejo de grupos.

Maestros y profesores se ven abrumados por este tipo de situaciones porque no solo no están formados para manejarlas sino que se encuentran solos frente a un grupo de alumnos a veces inmanejable.

Como en todo problema social, el trabajo en equipo y desde distintos enfoques y áreas de trabajo es el que llevará al grupo escolar a buen destino y por lo tanto es de esperar que en el futuro mejore también la sociedad formada por estos potenciales adultos en crecimiento.

Todos llevamos una víctima y un victimario dentro de nosotros. El tema es a cuál de los dos dejamos crecer…

O si decidimos mantenernos en el saludable centro…

¡Hasta la próxima!